En representación de la Academia Ciudadana, asistimos el jueves 8 del presente a la exposición del doctor en neurociencia Sr. David Huepe, director de la facultad de psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez el cual lideró una investigación financiada por un proyecto Fondecyl, se realizará entre los años 2017/2019, referente al Cerebro y la adaptación social de éste a los estímulos emocionales, de inteligencia y empatía.

Una primera etapa del estudio era explorar en sectores vulnerables del gran Santiago (260 individuos) la presión social del día  a día , medición que indicó la generación de estrés social crónico, menor esperanza de vida, mas enfermedades, mayor vulnerabilidad para el desarrollo y menor bienestar psicológico.

La segunda etapa se basó en la metodología del proyecto, analizó si dichos efectos de convivencia se heredaban genéticamente. La respuesta es SI  ; se traspasa culturalmente  por generaciones, significando menos oportunidades para modificar el entorno, mayor deterioro cognitivo y afectivo, aumento del aislamiento social y fragilidad al stress. La adaptación social se midió con variables tales como; interés en el trabajo, interés en hobbies, actitud, calidad del tiempo libre, sensibilidad al rechazo, calidad en las relaciones.

Una tercera etapa se basa en la medición que dice tener relación en identificar porcentualmente en la corteza prefontal los dos tipos de inteligencia; la fluida, que es la capacidad del cerebro para enfrentar los imponderables y exigencias nuevas que depara el quehacer de la vida y por otra parte la denominada inteligencia cristalizada, la cual es formada por un bagaje cultural, de información y experiencias almacenadas en el tiempo.

La conclusión personal al interiorizarme de dichas investigaciones, es la falta de políticas públicas en salud mental consistentes orientadas no solamente al tema clínico, sino que se debe generar una discusión de los efectos negativos del sistema que afecta la conducta de las personas, ya que en los últimos 10 años el aumento de un 400% en el uso de fármacos, es un indicio de una problemática no asumida como país, ya que el presupuesto estatal para salud mental en Chile es del orden del 2%, siendo las recomendaciones de especialistas de organismos internacionales que los países desarrollados invierten el triple de dicha inversión .

 

Julio Moraga

 

Cerebro y adaptación social

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